日に出国、日本です
Rol 2p! AU Asakiku ~!

thebritishgetleman:

- Entonces, si fue asi… ¿por qué me dejaste? -Esta vez dejo en paz la boca del menor y acerco peligrosamente el filoso objeto al cuello contrario, haciendo presión con el  mas no hasta el punto de crearle siquiera un pequeño rasguño. Algo muy escondido dentro de sí no le permitia causarle algún daño, por mas diminuto que fuese, era como si al hacerlo, también fuera a lastimarse el mismo

¿P-por qué? Hace un par de minutos atrás no estaba asi, tenía muy claro que era lo que iba hacer, su misión, todo friamente calculado, hasta incluso la forma más tortuosa de suicidarse luego, pero nunca penso que tipo de reacciones tendría el japonés aparte del miedo, y mucho menos en lo que ello haría en él, aunque solo fueran palabras… -. ¿Por qué no volvimos?

La fluidez con la que hablaba incluso lo asustaba a él mismo. Su corazón latía a mil por hora, pero nunca supo si era por la adrenalina del momento o porque simplemente sus emociones le estaban jugando en contra. Su razón dictaba una cosa pero su sentimientos otra ¿quién ganaría en esa batalla? Fue en ese momento que pequeñas gotitas transparentes aparecieron en los ojos vidriosos del maniatico, dejo caer el cortacartón sin querer y en un impulso llevo sus manos temblorosas a su rostro, observando al muchacho atráves de los huecos que hacian sus dedos.

- Demonios… -Maldijo el rubio con prepotencia, como esperando a que su propio cuerpo reaccionara solo, pero era más que obvio que eso jamás pasaría. En esos momentos dudaba si matarlo o acercarsele y robarle uno de esos besos que solo él podía darle, sin embargo solo se quedo intacto, mirandole como si por dentro estuviera luchando con pequeñas voces, todas y cada una pidiendole algo diferente.

Esperó y esperó. Nada pasaba. Logró sentir el filo del arma blanca, pero nunca un corte definitivo. ¿Sería quizás de que el británico estuviera recapacitando? Quizo sonreír ante este hecho, pero… No. No pudo. Aún su tristeza le superaba por mucho. Por mucho… - No te dejé yo. Fuiste tú, ¿O quieres que te lo recuerde con mejor detalle? - Por que así había sido. Él había dado el tiro de gracia después de todas esas peleas que tuvieron días antes de ese oscuro 17 de agosto. - No te culpo. Pero tú fuiste quien prefirió al americano. - Respiró ondo. tenía la certeza de que ese podría ser su pase al infierno. 

Tragó saliva, parando de llorar otra vez. Encontrándose con que el ojiceleste ahora era quien lloraba.

- Nunca fuiste bueno atando nudos… - Ya calmado pudo tirar de alguno de los hilos que le liberaban de brazos. A pesar de esto, no fue a desamarrarse de piernas, si no que tomó al europeo por los hombros e hizo que se sentara, de a poco, sin alterarlo. Quedando ambos frente a frente. Tomó sus dos manos. Y las sacó de su rostro empapado en lágrimas. - No llore, ¿Sí?… - Y le dedicó una tierna sonrisa, sabiendo aún que podría ser atacado por el rubio.

- Sus ojos son lo único que no soporto ver lleno de agua. - Se acercó de nuevo, esta vez más, besando su frente con delicadeza. Tenía aroma a sangre. Definitivamente había cambiado bastante, pero eso no haría que su amor por él dejara de latir.

Secó sus lágrimas con su dedo pulgar, teniendo el cuidado de no lastimarle. - Ahora es libre de matarme si quiere… No podría soportar que usted llorando fuera mi última imagen. -Se sentó sobre sus rodillas, esperando nuevamente algún corte. Algo que ahora sí esperaba en verdad. Aunque ya no estaba el factor miedo que al parecer al rubio le daba algo de placer.