日に出国、日本です

thebritishgetleman:

kiironakiku:

thebritishgetleman:

kiironakiku:

thebritishgetleman:

kiironakiku:

thebritishgetleman:

kiironakiku:

- Quizás era hasta tonto sospechar de él. Después de no verlo en varios años, quería volver a tomar su contacto, después de todo, tan mala relación no habían tenido, algo de amigos, tal vez. Primera junta mundial de la Onu. El estaba ahí. O eso podía divisar… Intentó verlo mejor, llegando a la conclusión de que efectivamente era él, así que… - ¿Inglaterra san? - Le habló, esperando que su teoría fuera correcta.

- El mayor se encontraba tecnicamente fuera de lugar. Para él su entorno y las demás personas no existian, se veía solo por alguna razón aparente y los pequeños cupcakes que tenía en mano eran su unica compañia, claro, hasta que se los llevara a la boca y se los comiera. Muchos lo miraban raro, pero como no los notaba siquiera era algo de menor importancia. Sin embargo, una voz lo saco de su trance, era familiar, casi saltaba de la emoción por la sorpresa, pero solo atino a sonreír de una forma bastante particular -. Japón… -Dijo su nombre en un tono que llegaba a asustar un poco -. Tanto tiempo…  

- Había algo que fallaba. Algo no le calzaba al japonés. Bueno. Por ahí decían que la gente cambia un poco, el inglés desde siempre había sido algo extraño, quizás sus gustos por el ocultismo habían aumentado. No quiso tener contacto alguno con algún aliado del mismo, para no saber de él y enterarse por él mismo de qué había sido de su viejo aliado. - Es un gusto volverlo a ver. - Le devolvio la sonrisa, desinteresado totalmente en la extraña actitud que presentaba el rubio. Prefería no nombrar nada desde 1923 en adelante. Aunque… La culpa en verdad no había sido de él… -

- ¡Ah! Lo mismo digo, Japan –Menciono el mayor con los ojos puestos en los del contrario, acto seguido, lanzo una risita estridente bastante peculiar y que sonaba un poco psicótica. Exacto, no era el mismo de siempre, lo había dejado de ser desde 1923, aunque cualquiera que lo viera pensaría que fue la guerra que lo dejo trastornado – Oh, Japón…  ¿O debería llamarte Kiku solamente? ¿Nihon, tal vez? Como sea, todo suena bien, Hahaha –Y continuo jugando con los pequeños pastelitos que tenía en mano, esta vez extendiéndole uno al pelinegro - ¿No gustas de uno? Los cupcakes estan deliciosos, los hice yo mismo. Cupcakes, cupcakes, de todos los sabores, lalala… Deberia hacerles una canción. 

- Con Japón o Nihon estaría bien… - No, después de todo lo que pasaron después de separarse y algunas semanas antes de hacerlo, no dejaría que volviera a utilizar su nombre, a menos que su relación volviera a mejorar… Mejorar bastante. Arqueó una ceja al ver como le ofrecia un pastelillo tan… Animosa y peculiarmente… - No gracias… - Respondió para hacer una pausa. - Acabo de tomar té con Alemania san e Italia kun… No tengo hambre, pero gracias de nuevo - Rechazó tratando de no molestarlo, nunca le gustó hacerlo, además, quizás que pasaría si lo hacía.

- Oh, pero vamos… Solo prueba un poco –Seguía insistiendo el anglosajón con una hiperactividad equitativa a la de cierto estadounidense. Sus manos continuaban extendidas hacia el oriental, temblando por la impaciencia o quizás por el solo hecho de que se encontraba algo nervioso, como si ocultara algo -. Te van a gustar, Japón –Al decir el nombre del susodicho lo hizo en un susurro que de seguro le causo un pequeño escalofrío al menor. Su sonrisa aun no desaparecía de su rostro -. Extraño verte comer, quiero verte comiendo… Come mis cupcakes, adelante, cómelos. Aquello más que una petición, parecía una orden y la forma tan extravagante en la que miraba al japonés daba mucho que pensar ¿qué estaría pasando por su cabeza en esos momentos? 

En verdad esas palabras le hacían sentirse algo incómodo, algo que se dejó ver en su rostro, haciendo una mueca de esta misma sensación que tenía, pasó saliva, sabía perfectamente lo mal que cocinaba el inglés… Ojalá eso hubiera cambiado también… - Está bien… - Suspiró resignado, tomando uno de ellos en sus manos, mirándolo unos segundos, con la mirada algo pretrificante del británico sobre él… Lo mordió, quedando sorprendido por el buen sabor que este tenía… - おいしい… - Tenía un dejo algo extraño, pero bueno, era lo de menos… En verdad había podido mejorar considerablemente. - Está… Está bueno… - Y le dio otra mordida… Entrecerró los ojos, sin poder verlo bien. - I… Inglaterra san… N-no… N-no le… - Perdía su conciencia poco a poco, cayendo hacia adelante, sobre el hombro del rubio, dejando que el muffin cayera al suelo.

Cuando el menor acepto por fin el comer de sus muffins, el inglés no pudo hacer otra cosa más que verle de manera mordaz y sin perderlo de vista un solo segundo, para él cada gesto, movimiento y expresión que hacia el nipón era de suma importancia. Era como si fuera un conejillo de indias y el británico el científico que experimentaba con él. Rió una vez más ante ese pensamiento. -Sabía que te encantarían… -Comento al ver como el pelinegro ya empezaba a perder la conciencia poco a poco, con un dejo de emoción. Y luego, cuando esté le cayó encima, sin que nadie se diera cuenta, tratando de ser lo más discreto posible lo cargo y lo llevo a su casa lo más rápido que pudo. Lo que iba a pasar a continuación sí que sería interesante -. El gran imperio japonés ahora esta a mi merced~ -Tarareaba con alegría mientras se encargaba de amarrarlo a su cama de la forma más natural del mundo. 

No pudo poner ningún tipo de resistencia al ser cargado por el otro hasta su casa. Sin tener idea de qué pasaba se encontró a si mismo en una habitación casi oscura. Nuevamente con su vista borrosa trató de refregarse los ojos, no pudiendo. - ¿¡Qué!? - gritó asustado, recuperándose completamente. Ahora la adrenalina corría por sus venas, su chaqueta no se encontraba en su cuerpo… Alguien se la había quitado. Intentó mover los pies… Al igual que sus manos, estaban atados juntos, sus manos detrás de su espalda y a su vez este amarre a los palos de la cama. - Tsk… - Frunció el ceño. Este mismo alguien quería hacerle algo… Algo no muy lindo.
Su respiración comenzó a acelerarse al ver que la puerta se comenzaba a abrir… Casi muerto de miedo, sus ojos se cristalizaron, sin poder hablar…